Estudio Apocalipsis 1:19 – Indry Cortés de Alvarado
Estudio Apocalipsis 1:19 – Indry Cortés de Alvarado
Bendiciones, hermanos y amigos. En esta oportunidad, estaremos reflexionando sobre el siguiente estudio del libro de Apocalipsis en el capítulo 1, versículo 19. Dice así la palabra del Señor:
“19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas”.
“Escribe las cosas”. Aquí se le ordena a Juan que escriba lo que él ve. Se le ordenó escribir otras once veces en el libro de Apocalipsis. Nos damos cuenta que fue importante que se le dijera a Juan “escribe”, ya que de otro modo él podría haber guardado para sí mismo la revelación. No quiero hacer una doctrina de esto, pero pienso que es muy recomendable escribir lo que el Señor nos muestra, y a su debido tiempo, compartirlo si el Señor así nos lo ordena. De otra manera, siempre es mejor esperar la orden del Señor.
Recuerde que a veces Dios nos trae información, nos revela algo a través de sueños y visiones, y eso es la revelación de Dios, lo que Dios mismo nos está mostrando. Pero nosotros necesitamos entenderla, es decir, necesitamos obtener la interpretación de esa revelación de Dios, y luego la aplicación. Siempre escriba lo que usted piensa que el Señor le está revelando, y ore al Señor, y Él le va a mostrar de qué se trata.
En este mandato de escribir se nos muestra, se nos da la estructura para entender el libro de Apocalipsis. A Juan se le dijo que escribiera en cuanto al pasado, al presente y al futuro (desde la perspectiva de Juan, por supuesto).
- “Las cosas que has visto”: Esto significa que Jesús quería que Juan escribiera las cosas que él había visto en su visión del Jesús glorificado, del Jesús celestial y glorioso.
- “Y las que son”: Esto significa que Jesús quería que Juan escribiera las cosas de su día presente, las cosas en cuanto a las siete iglesias que estaban en Asia.
- “Y las que han de ser después de estas”: Esto significa que Jesús quería que Juan escribiera las cosas que pasarían después, las cosas de los últimos días.
Hasta donde nosotros podemos darnos cuenta, el libro de Apocalipsis es el único libro de la Biblia que contiene un bosquejo inspirado de su contenido:
- “Las cosas que has visto” se refiere a la visión misma que Juan tuvo en el capítulo 1 de Apocalipsis.
- “Las cosas que son” incluye los capítulos 2 y 3, los mensajes especiales a las iglesias, a las siete iglesias.
- “Las cosas que han de ser después de estas” cubre los sucesos que se describen en los capítulos 4 al 22.
Nosotros podemos resumir las características básicas de este asombroso y maravilloso libro de Apocalipsis de la siguiente manera:
- Es un libro cristocéntrico:
Este libro que se le mandó a Juan a escribir es un libro cristocéntrico. Con certeza todas las Escrituras hablan del Salvador, pero el libro de Apocalipsis magnifica en forma especial la grandeza y gloria de nuestro Señor Jesucristo. El libro es, después de todo, la revelación de Jesucristo, y no simplemente la revelación de sucesos futuros.
- Es un libro abierto:
A Juan no se le dijo que sellara el libro (Apocalipsis 22:10), porque el pueblo de Dios necesita el mensaje que contiene. Apocalipsis se puede entender, a pesar del hecho de que contiene misterios que tal vez nunca se comprendan sino hasta que nos veamos ante el trono de Dios. Juan envió el libro a las siete iglesias de Asia Menor con la expectación de que cuando los mensajeros lo leyeran en voz alta, los santos oyentes entenderían lo suficiente de su verdad como para recibir gran estímulo en sus propias situaciones difíciles.
- Es un libro lleno de símbolos:
Los símbolos bíblicos son eternos en su mensaje y sin límites en su contenido. Por ejemplo, el símbolo de Babilonia se origina en Génesis capítulos 10 y 11, y su significado crece conforme uno lo rastrea en todas las Escrituras, llegando a su punto máximo en Apocalipsis, capítulos 17 y 18. Lo mismo es cierto de los símbolos del Cordero y de la Esposa. Es emocionante profundizar más estos símbolos que nosotros encontramos en el libro de Apocalipsis.
- Es un libro de profecía:
Esto se indica en forma definitiva en Apocalipsis 1:3; 22:7, 10, 18 y 19. Las cartas a las siete iglesias de Asia Menor tratan de necesidades inmediatas de esas asambleas (necesidades que todavía hay en las iglesias de hoy), pero el resto del libro se dedica casi por entero a revelaciones proféticas. Fue al ver presentado al Cristo victorioso que los creyentes perseguidos hallaron ánimo, estímulo para su difícil tarea de testificar. Cuando se tiene la certeza del futuro, se tiene estabilidad en el presente. Juan mismo estaba sufriendo bajo la mano del imperio romano, así que el libro brotó en medio de esa fricción.
- Es un libro pertinente:
Juan escribió sobre las cosas que deben suceder pronto (Apocalipsis 1:1), porque el tiempo está cerca (Apocalipsis 1:3). La expresión “en breve” no quiere decir “pronto” o “de inmediato”, sino rápido, vertiginosamente rápido. Dios no mide el tiempo como nosotros. Recuerde lo que dice 2 Pedro 3:1-10: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Nadie sabe cuándo va a volver nuestro Señor, pero cuando Él empieza a abrir los sellos del rollo que encontramos en Apocalipsis 6:1 en adelante, los sucesos ocurrirán con gran rapidez y sin interrupción.
- Es un libro majestuoso:
Apocalipsis es el libro del trono, porque la palabra “trono” se halla 46 veces en el libro de Apocalipsis. Este libro magnifica la soberanía de Dios. A Cristo se le presenta en su gloria y dominio.
- Es un libro universal:
Juan vió a naciones y pueblos (Apocalipsis 10:11; 11:9; 17:15) como parte del programa de Dios, también vio el salón del trono del cielo y oyó voces desde el fin del universo.
- Es un libro que nos lleva a un punto climático:
Esto quiere decir que Apocalipsis tiene el punto máximo de toda la Biblia. Todo lo que empezó en Génesis será completado y se cumplirá conforme a la voluntad soberana de Dios. Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin: lo que Dios empieza, lo termina.
Pero antes de visitar el trono del cielo, debemos hacer una pausa para escuchar al que anda en medio de los siete candeleros de oro, mientras revela las necesidades personales de nuestras iglesias y de nuestros corazones. El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apocalipsis 2:7).
Si nosotros nos podemos dar cuenta, era muy importante que Juan escribiera esta tremenda revelación que él estaba recibiendo desde el mismo trono de Dios. Nosotros, a través de la lectura de este libro, podemos darnos cuenta de lo maravilloso que es nuestro Señor Jesucristo y que un día, muy pronto (así lo creo yo, y lo siento en mi espíritu, de acuerdo a lo que puedo entender de las profecías bíblicas cumpliéndose), muy pronto el Señor Jesucristo volverá, y nosotros también le veremos, en gloria y majestad.
Así que mantengámonos firmes y fieles hasta su venida, y entre tanto que aquel día se acerca, santifiquémonos, limpiémonos para poder ir al encuentro de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo.
Que el Señor les bendiga.
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